domingo, 31 de enero de 2016

Poema: 'Poema nudista'



Se fue quitando, una a una, las palabras:
primero, prescindió de los adjetivos
y la amada se convirtió
en sustantivo incontable.
Continuó con toda acción verbal,
y miraba la tarde
plácida desde la ventana del salón
esperando, feliz, sin saber por qué.
Pasó a olvidar la circunstancia
y los adverbios,
los abrazos y las subordinadas.
Enlazó sus manos obviando
las conjunciones,
habló de la esperanza
y la yuxtaposición,
de por qué, ahora mismo,
es veinticinco de enero,
de la concordancia de dos cuerpos
cuando solo se entienden en singular.
No quedó más que su estela
y este vocablo marcado de ceniza,
no quedó más que la cita a ciegas
del desamparo:
mientas me hablas, cuando pronuncias
mi nombre, deíxis sin referencia,
preposición o melancolía,
la distancia justa de la pausa,
lo dicho y lo no dicho
como túnica antigua
de la lengua que anhela tu boca.

lunes, 25 de enero de 2016

Poema: 'La mirada'



Se mira a sí mismo ajeno:
la nariz adusta,
las primeras canas que asoman,
el cráneo marcado por la intemperie,
los labios gruesos,
los ojos almendrados,
cegados por la luz.
Gira la cabeza ante el azogue:
¿soy yo?
Es el eco quien contesta,
la tenaz rutina de infantiles dedos
dibujando en el cristal
un símbolo ya olvidado.
Te susurra al oído una canción
antigua,
la dulce espera de la nieve,
los papeles que cubren la estancia,
el último timbre de la tarde.
Como círculos concéntricos,
después de la piedra
aún las ondas detienen la mirada.

viernes, 8 de enero de 2016

Poema: 'Impureza'



Le decían impuro,
vencedor en la causa de la derrota.
Sencillamente, sin sobresaltos,
esperaba la felicidad
como una nota al margen
de su biografía.
Desvestía los espejos
para matizar la intemperie;
su estética, un marcapáginas
de pequeños placeres
propensos al soliloquio.
Frente a lo que decía Machado,
no esperaba ver a Dios un día.
Nada extraordinaria,
después de todo,
la impureza.
Unas cuantas facturas por pagar
y una cuenta corriente
con exiguos ahorros
toda su literatura.
Aún hoy comprende
que no hay mejor poesía
que la máscara que ama,
frente al cristal,
su misma mentira.

miércoles, 6 de enero de 2016

Poema: 'Su letra no ha cambiado'


Su letra no ha cambiado.
Sí lo han hecho sus convicciones,
la manera de colocar la mesa,
la caminata solitaria al atardecer,
la forma de mirar a los ojos,
la seguridad de las afirmaciones
y el valor de la derrota.
Su letra no ha cambiado.
Sí lo han hecho la báscula
y los rencores,
las camisas de cuadros,
mis alumnos y los hijos de mis alumnos,
las siete maneras de mentir
y la única de amar
si no es con la mentira,
los años que no llegan
porque no acaban de irse.
Su letra no ha cambiado,
aquellos trazos que ensayaban
el argumento de la obra,
la misma de entonces,
la mano que la sostiene,
el temblor último de la certeza.

Poema: 'Miro a mi hija'


Mi hija duerme a mi lado.
Amor filial, eso dicen.
La miro y pienso las palabras,
me asomo a los diccionarios,
busco la tenue luz de enero
como prodigio que acaso traiga
un adjetivo, un sintagma acertado,
las hebras inciertas
del día humeante.
Miro a mi hija y me acuerdo
de Claudio Rodríguez:
No poseemos, miramos.
Olvidadas las fotografías,
los lápices mordidos,
los baúles del desván,
la letra incierta de los cuadernos
escolares,
ajeno al tiempo y al dolor,
miro a mi hija.

Poema: 'El aguafiestas'


Este friso de noche 
horizontal cruzándome la sien 

de parte a parte
            Remedios Nieto Lorca


Le llaman así, a secas:
el aguafiestas.
Se equivoca con los pantalones,
se equivoca con los zapatos,
se equivoca con el sentido
del viento y la ropa tendida
en los días de lluvia.
Hace de su torpeza
una religión de la derrota.
Se equivoca con las palabras,
con los charcos de hielo,
con el motor del coche
y el motor del poema,
con las comidas de familia
y los paseos a caballo,
con las cámaras de fotos
y los exámenes sorpresa
de aniversarios y natalicios.
Y, sin embargo,
tiene un paraguas hermoso
que abre los días de sol,
unos zapatos de gamuza
que asoman a la ventana
el día de Reyes,
una esperanza sin sentido
en la hermosura del cielo encapotado
que apunta con sus dedos
la certeza de la nieve.
El aguafiestas, eso dije.
Aún lo estoy buscando
no demasiado lejos
de los trozos de galletas,
los bombones mordidos,
el vaso de leche;
los labios aún marcados
por la noche y sus misterios.