viernes, 14 de abril de 2017

Poema: 'Manual de autoayuda'

Banco de imágenes Pixabay / SplitShire

Nunca olvides que ser tú mismo
equivale a desconocerte:
ni siquiera sabes los pasos
que darás mañana.
Por eso, desconfía de tu voluntad
tanto como de estos versos:
no dejes de caminar,
nunca olvides que no hay error
que no aprenda de la tristeza,
ni alegría que no se asiente
en el miedo a perder la alegría.

La identidad

Banco de imágenes Pixabay


Un relámpago detiene tu paso:
¿eres lo que eres?
Sigues buscando en las montañas
más altas,
en las riberas más frescas,
en la arena más fina
de la última playa;
en los bares cerrados
de la mañana,
en los faros dormidos
de la noche;
en los ríos
y sus afluentes,
en el Prado y sus salas,
en las librerías de viejo
-y de nuevo-.
Sigues buscando.
Y respiras muy fuerte
fuera de ti.

Poema: 'El último viaje'

Claustro románico de San Juan de la Peña.

Regresas del último viaje
con el corazón agradecido
de hermosos paisajes,
nieve en las cumbres,
pequeñas iglesias románicas,
una espléndida pradera
junto a la ciudadela de Jaca,
la oscuridad de la catedral,
los sillares primeros
sobre la adusta roca
en San Juan de la Peña,
el monasterio antiguo
y el monasterio nuevo,
tu alma grabada en el monte Oroel.
Enumeras otros espacios:
el valle de Hecho,
el valle de Ansó,
un pueblo abandonado
en el valle de Tena,
las aguas puras del Gállego,
las vistas desde un mirador
en Hoz de Jaca,
las cascadas durante el paseo
de Ordesa y Monte Perdido,
la lejanía que asombra
el perfil del cielo claro.
Todo esto y nada,
¿no es lo mismo?
Miras tus manos para no olvidar:
¿qué quedarán de estos apuntes
dentro de unos meses?
¿Reconocerás dónde se tomó
cada fotografía?
¿En qué momento el nombre,
un alto en la ruta,
la claridad esquiva
en una iglesia de Sobrarbe,
volverán a ser luz
y maravilla?
Regresas del último viaje
porque eres lo que eres:
un alto en el camino,
las curvas de la carretera,
la soledad del tiempo,
el aire convertido en flor
y presagio,
esta luz que te confunde
con el agua, con la nieve,
con el río,
con las praderas verdes
y con la roca seca.
Luz y ceguera al mismo tiempo,
acontecer y estancia vacía.
Dime, después de todo,
qué poco necesita el horizonte
para ser plenitud.

jueves, 30 de marzo de 2017

Poema: 'Noche de abril'

Aún pende del labio
la grieta,
agua de la penúltima sombra.
Decir lo que no significa
sino amplitud, horizonte,
esta luz que no es tu luz,
pureza sin mácula
en los cuerpos cansados.
Aún pende del labio
el nombre que cae,
la sílaba oscura
que compite en silencio
con el ser y su nada.
Como el molinero
que muele el mismo grano,
tu palabra, nuestra palabra:
la misma y siempre ajena,
intuición del enigma,
lucerna en la noche de abril.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Poema: 'Hoy'


A Sonia García Méndez


Hoy voy a cantarte
sin esperar la alegría.
Hoy voy a cantarte
con mis manos sucias,
con la esperanza cierta
de los días azules
y de los días grises
que evocan los días azules.

Hoy es ayer y es mañana
y es nada, la raíz de todo.
Hoy es tu cuerpo tendido al aire,
hoy vives dentro
de lo que no tiene límite:
atisbo, metal, sangre,
forma incompleta
del ser y su espejo.

Hoy, después de todo,
no es más que hoy:
la lista de la compra,
los abrazos perdidos,
la guitarra en su funda,
el cuaderno en su cajón,
las tijeras y los adioses,
los abrazos,
otra vez los abrazos,
dentro de los mismos abrazos.
El coro infantil
que inunda el alma de gozo,
este momento en el que no eres tú
porque, acaso, seas más tú
en el canto.

Hoy eres porque somos,
hoy eres mañana
porque fuiste.
Hoy.
Ser en el tiempo:
verdad y belleza
bajo el perfil de la última nota.

domingo, 12 de marzo de 2017

Poema: '¿Por qué la luz?'


¿Por qué la luz?
¿Por qué ese almendro
y su flor reciente
en lo alto de la colina?
¿Por qué, oculto en el rincón
oscuro de la edad,
afloran notas olvidadas,
anhelos pretéritos,
cuadernos húmedos
de imprecisa letra?
¿Por qué la luz?
¿Por qué nombras
lo que no es
y se eleva en palabra,
en puro acero,
en deleite de roca
en su naciente grieta,
en agua que rompe su cauce
para ser de nuevo estío;
amante arena en las manos,
cuerpo y labio,
azogue y transparencia,
ya rama desgajada de abril.
¿Por qué la luz 
si solo eres su anhelo,
su búsqueda,
su límite dulce?
¿Por qué eres
cuando llegas?
¿A través de qué camino
regresar a ti?
Dime, silencio:
¿por qué?

sábado, 4 de marzo de 2017

Breve apunte de tu ausencia


A Lirio Sáez Crespo

Si naciste de la muerte
y soñaste con la vida,
si vuelves a la vida
con la muerte adentro:
escarcha y alondra,
dintel y primavera;
los ojos del agua,
el roce del agua,
tus pies en el agua,
el amor en el agua;
los “te quiero” en el agua,
aquella vez en el agua,
tu piel larguísima en el agua.

Si vida y muerte
son solo muerte y vida,
si a la vida gritas sí,
y no a la muerte
que asciende 
en plenitud de vida.
El agua no piensa en la muerte,
la luz no alumbra la vida
porque desconoce
lo que vive en la muerte.
Te llamo desde la muerte
y tu nombre es pura vida,
ajeno desde la vida,
amante desde la muerte.
Tu recuerdo: ¿es vida
o es muerte?

Si naciste en la vida
para volver a la muerte,
para ser pura vida,
para ser dulce muerte:
presagio, tu abrigo,
la copa vacía,
mi alma llena de ti,
los zapatos llenos de ti,
el aire lleno de ti;
ausencia de ti,
habitante de ti,
viajero de ti,
signo de ti.
Ser.
Contigo.
Sin mí.