domingo, 15 de octubre de 2017

Poema: 'Bajarás al río como aquel día'

Fuente: Pixabay


Bajarás al río como aquel día,
repetirás tus pasos
como si fueran de otro,
serás lo que no ves,
serás lo que levantas
como palabra perdida,
absurda victoria
de lo efímero:
ramas secas,
piedras que vuelan
desde tu mano
sobre el espejo del agua,
guijarros que hieren
tus pies, profundidad
ignota de lo certero.
Búsqueda y emoción,
transcurso en su desvivirse
en erosión de cumbres.
Sé llanura, sé lo que no ves
y ya no es futuro:
el canto de la alondra
o el vuelo del alimoche
que sostienen sus alas
sin esfuerzo.
Sé lo que acontece
sin entender,
sé tiempo,
tiempo fértil
de la cosecha
antes del pedrisco.
Sed en tu mano,
apenas la voz ciega
que fuiste y conjura
las sombras.

sábado, 7 de octubre de 2017

Poema: 'Un hombre solo'

Fuente: Pixabay

Un hombre solo
asciende a su verdad
y corona de cálidos
abrazos lo que fue
multitud, hojarasca,
extravío, agua detenida.
Un hombre solo
se mira en el espejo
y extraña la quietud
del aire y las piedras
arrojadas al río
y aquella noche
en que el amor se parecía
al amor,
antes de darle nombre.
Un hombre solo
se escucha más allá
del ruido,
se reconoce en la tempestad
que fue sueño o pobreza,
camina con el rumbo
cierto de lo que no conoce:
el hombre y su sombra,
la espera de la luz
sobre el cristal
de este día de otoño,
fragor de entraña
que maravilla.
Con las manos abiertas,
sin deseo de aprehender,
un hombre solo
que se reconoce
en la multitud
de las máscaras.

lunes, 2 de octubre de 2017

Poema: 'Ruido'

Fuente: Pixabay

Levantan la voz,
cultivan la verdad
con el rigor del grito,
enarbolan consignas
que hieren la piel,
la arrancan,
derraman su sangre.
Los veo a todos,
sí, los veo:
y no me reconozco.
Los veo alcanzar
su orgullo,
borrar lamentos,
arrojar escombros
sobre mis labios.
Me veo a un lado
con la boca cerrada,
la delgada frontera
de lo que fue mi hogar:
un amanecer,
un libro herido,
un abrazo,
el viento que agita
las cuadernas
de la tarde.
Levantemos el silencio,
seamos duda o esperanza,
al margen de la turba
que embiste.
Decir para no decir nada.
Nadar en tu voz
y en mi nada.
Lo que queda después
del naufragio.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Poema: 'La razón'

Fuente: Pixabay

Lo que mejor de todo
es no tener la razón:
monumentos enormes,
lápidas conmemorativas,
apéndices gloriosos
en libros lujosamente
ilustrados;
palabras altas y vacías,
armas que portan
como bandera
no una verdad,
sino la verdad;
no una ilusión,
sino la fría certeza
del paraíso obligatorio.

Por mucho que te digan,
no lo olvides:
no tienes la razón.
Puede ser, quizá,
que la tuya sea la mía,
pero jamás la nuestra.
No lo olvides:
el hombre es uno,
y a veces todos pueden
ser uno en el dolor,
pero jamás caterva de gritos,
borradas facciones
en la multitud
con los labios cerrados.
Tener razón para no imponer
la razón de los hombres
y regresar al hombre.
Esa es, en la inmensidad
de la derrota,
mi única razón.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Poema: 'Rutina'

Fuente: Pixabay

Hoy la rutina me saluda
con su rostro borrado
y la respiración agitada:
algunos papeles sobrevuelan
lo que mañana será olvido,
trazos ajenos evalúan
lo que ya no sé,
escorzo o vacío
que anida en la memoria.
Hoy, los mismos pasos que ayer,
igual certeza de lo ignoto,
el hombre que abraza al hombre
y lo atiende como la altura
su caída.
Hoy, igual que ayer,
ya no entiendo el futuro
sin esa repetición
de días iguales.
Tú y tú, idénticos, leves;
aura sin números,
lejanía que ahonda
lo que es y se quiebra
en témpano o camino:
del cuerpo a la palabra,
de la palabra al amor,
del amor a la noche oscura.
Ayer, como hoy,
solo el tiempo que transcurre
entre la voz y su eco.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Poema: 'Derecho a decidir'

Pixabay

Decido sobre mis calcetines,
la tostada del desayuno,
la quietud de la tarde,
el horno encendido,
la carta del banco.
Decido.
Los exámenes por corregir,
los asuntos pendientes,
el matiz de la luz
sobre el folio en blanco,
Decido.
El estío y su atuendo,
el correo sin remitente.
Decido, sin saberlo,
que el azar es alianza
y engaño,
justificación última
del cobarde.
Decido mi retórica
del no decir,
esperar el próximo otoño,
surcar un mar navegable
donde solo se otean
horizontes amigos
y unos pocos rostros
por toda patria.
Decido así,
sin pretensiones:
no hay grito o ingenio,
no hay metáfora ni libertad
que acometa el futuro
con el orgullo del perdedor.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Poema: 'La señal'

Fuente: Pixabay

Aún, al final de la tarde,
queda un leve rastro:
primero agua, luego húmeda espera,
después el surco de la sed,
por último polvo, nada.
En la lejanía del pinar,
asomándose a un otero,
avezados descubridores,
manos secas y uñas gastadas,
huríes de la vida
dentro de la muerte.
Sus dedos arañan el tiempo:
retroceden hasta el guijarro,
se detienen en lo que fue carne
y arteria, auscultan el polvo
y la nada.
Queda una pequeña señal
del milagro:
estación, energía, afán.
Enterrados en la tierra,
sus dedos buscan el origen,
el temblor del ala
y la improbable certidumbre
de la esencia.
Entended la señal:
el fuego ha venido
para liberarnos.